domingo, 15 de julio de 2007

EL TLCAN y el nuevo regionalismo

  • La Segunda Guerra Mundial y el nacimiento del multilateralismo

Luego de la Segunda Guerra Mundial nace la Cooperación Internacional principalmente liderada por Estados Unidos y el proceso de reconstrucción europea bajo el denominado Plan Marshall. La necesidad de fuentes de financiamiento para la reconstrucción y la integración de las ex-colonias en el mercado mundial motivó la creación de las llamadas instituciones de Bretton Woods (por el lugar dónde se realizó la reunión que determinó su creación). El objetivo era impulsar (i) el crecimiento económico, (ii) el intercambio comercial entre naciones y (iii) la estabilidad económica tanto dentro de los países como a nivel internacional.

En Bretton Woods (1944) se crearon tres instituciones:

  • El Fondo Monetario Internacional (FMI) para garantizar el cumplimiento de las normas acordadas en lo referente al comercio y las finanzas internacionales y establecer facilidades de crédito para los países con dificultades temporales de balanza de pagos;
  • El Banco Mundial (creado con el nombre de Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo) para financiar el desarrollo a largo plazo de las naciones menos favorecidas; y
  • El Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y el Comercio (GATT por sus siglas en inglés) creado tres años después que los dos anteriores (1947), que tenía por meta la liberalización del comercio mundial (reducción de las barreras arancelarias). Posteriormente el GATT se convirtió en la actual Organización Mundial de Comercio (OMC).

Estas instituciones, impulsadas y dominadas por Estados Unidos permitieron el fortalecimiento de los Estados Unidos como potencia mundial y líder hemisférico en tiempos de la guerra fría.

Las instituciones de Bretton Woods permitían y vigilaban la implantación del modelo económico del capitalismo norteamericano en el hemisferio occidenta.

En la década de los 70s debido a la crisis petrolera, Estados Unidos se ve obligado a devaluar su moneda perdiéndose así la estabilidad cambiaria entre el dólar y el oro, lo que trajo consigo grandes y profundas devaluaciones en los países en desarrollo y la posterior crisis de la deuda en América Latina.

A esta crisis se agrega el avance logrado por los países miembros del GATT en la reducción arancelaria y la necesidad de garantizar el acceso al empleo de sus poblaciones llevó a muchos países (incluyendo Estados Unidos y Europa) a establecer barreras no-arancelarias para proteger su producción frente a la competencia del mercado internacional.

Las negociaciones comerciales multilaterales se estancaron durante muchos años hasta culminada la Ronda de Uruguay (1986-1994) para entonces, cerca de 60 acuerdos bilaterales y regionales se realizaron al amparo del articulo XXIV del GATT otorgándose trato preferencial entre países que forman parte de dichos acuerdos.

Simultáneamente, el fin de la Guerra Fría, contribuyó a la disminución de las presiones hegemónicas globales dando paso a presiones hegemónicas regionales como producto de la difusión del poder en escala global. Ello configura, a partir de la Unión Europea, y el surgimiento económico de Asia, nuevos escenarios de poder e influencia sin una necesaria conformación ideológica como la que existía durante la guerra fría, presentándose así un declive relativo de la hegemonía norteamericana hacia mediados de la década de los ochenta.

Se denomina “Nuevo Regionalismo” a los procesos de integración regional que se crearon luego del fin de la guerra fría y que responden tanto a lógicas geográficas como a lógicas de mercado e integración política.

Estos acuerdos que implican trato discriminatorio a quienes no se encuentran dentro de los mismos han creado un maraña que Bhagwati (1993)[1] denominó “tazón de spaghetti” por su complejidad.

El calificativo de “Nuevo” pretende diferenciarlo del regionalismo autárquico, ya que por lo general viene acompañado por cambios de contexto y contenido, como señala Bouzas (2005)[2]. Los cambios contextuales incluyen principalmente un ambiente normativo abierto a los mercados y los cambios de contenido incluyen una cobertura amplia de temas y disciplinas más allá de los temas netamente arancelarios, favoreciendo la homologación de políticas económicas y regulatorias que faciliten el flujo de capitales e inversiones.

Pero una característica fundamental del nuevo regionalismo es sin duda el establecimiento de acuerdos norte-sur que vinculan economías con grandes disparidades de ingreso per cápita. El caso más destacado, debido a su importante papel y el liderazgo que ejerció en la creación del régimen comercial multilateral de posguerra, es el de los Estados Unidos. Cuyo accionar en el campo del Nuevo Regionalismo inició con la suscripción del Tratado de Libre Comercio de América del Norte o TLCAN.

El TLCAN fue pionero en su género, ya que fue el primer Tratado de Libre Comercio que vinculaba naciones desarrolladas con una nación en desarrollo y creaba el área de libre comercio más extensa del mundo.



[1] Bhagwati, J. (1993): Regionalism and multilateralism: an overview, en J. de Melo y A. Panagariya (comps.), New Dimensions in Regional Integration, Londres, Centro de Investigación sobre Políticas Económicas.

[2] BOUZAS, Roberto (2005), "El nuevo regionalismo y el Área de Libre Comercio de las Américas. Un enfoque menos indulgente", Revista de la CEPAL nº 85, abril de 2005

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